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Sobre el papel brotes verdes


El hacerse germinados en casa no es una moda. En los países asiáticos los germinados se consumen desde el año 3000 a C y hacia el siglo XVIII llegaron a Occidente, donde se utilizaban inicialmente como remedio para prevenir el escorbuto debido a su alta concentración en vitamina C. No fue hasta los años 70 que los germinados comenzaron a despertar interés para un amplio sector de la población, aunque siempre fue una costumbre de unos cuantos. Actualmente, debido a la mayor conscienciación sobre alimentación y sostenibilidad,  parece ser que los germinados son una tendencia que va a echar raíces. Y el Museo Molino Papelero de Capellades está aprovechando el tirón.


Su colección de Papel Germinado es exquisita. Por su concepto, por su diseño y, por supuesto, por su sabor. Se trata de una serie de papeles hechos a mano con fibra de algodón 100%, libre de cloro elemental (ECF) y sin ningún aditivo. El algodón empleado en la fabricación del papel proviene del aprovechamiento de la fibra residual de la industria del algodón. Estos papeles están llenos de semillas (de espelta, rabanitos, mostaza o amapola) que, con agua, germinan. Y ya. Listos para tus mejores ensaladas y otros cientos de recetas sanas.

Sabor fresa

A alguien se le ocurrió un día que el gusto ácido de los cítricos podría ser un buen sabor para aplicar en un helado. Y así lo hizo. La idea gustó tanto que otro alguien intentó replicar ese sabor en un laboratorio para optimizar procesos de producción y costes. Y así lo hizo. Y la idea tuvo tanto éxito que se hizo lo mismo con la fresa, el melón, el pino o la lavanda: intentar copiar un sabor o un olor natural con químicos artificiales.

Hemos recogido fresas silvestres esta primavera. Resulta increíble, por genuino, toparse en el paladar con ese sabor sublime de la fresa original, sin nada que estorbe, sin intermediarios entre el sabor real de la fresa y las papilas gustativas.

Curiosamente, no hay nada menos parecido al sabor de una fresa que el sabor a fresa. Si nos paramos a pensar, más que una imitación del sabor es una referencia creativa que juega en el terreno del imaginario colectivo. Posiblemente, si le diéramos a probar a un niño un limón no reconocería que es el referente natural para el sabor a limón del yogur al que está acostumbrado. Pero si esto es así, ¿por qué seguir referenciando sabores y olores al mundo natural? ¿Por qué chicles sabor clorofila y no sabor caroteno, celulosa o miosina, otras biomoléculas igual de insípidas que la encargada de realizar la fotosíntesis?

Con buen criterio, la vanguardia en cuestiones de sabores y olores artificiales está comenzando a proponer sabores tan subjetivos como hasta ahora, pero que no se prestan a confusión. Sabor “nihilista”, “puesta de sol”, “mondrian” o “karma” son realmente sabores tan artificiales como los “piña”, “lima” o “lavanda” actuales, pero sin dejar ninguna duda de que se trata de algo totalmente elaborado por el hombre.

Desafortunadamente, los sabores naturales no son las únicas ideas originales que se desvirtúan por el afán de obtener más beneficios. Ya no sólo tenemos en el coche un ambientador olor “bosque” con forma de “abeto”, sino que somos capaces de comprar alimentos con forma de “tomate” que no saben a tomate. Las abarcas menorquinas empezaron a producirse con residuos de neumáticos y actualmente las podemos comprar de plástico nuevo con forma de neumático. Lo mismo pasa con los tejanos previamente desgastados o con los muebles que simulan tener polilla.

Deberíamos entender que cuando copiamos lo auténtico deja de ser auténtico. Consumamos, cuando podamos, fresas de verdad, tengamos paciencia si queremos unos vaqueros desgastados y seamos conscientes del poco valor de las copias baratas de productos, sabores u olores reales.
Imagen de Alan Sailer

Y mirar a las palomas comer el pan que la gente les tira

 
 
Llega un momento en la carrera de todo diseñador y artista en el que siente la imperiosa y absurda necesidad de crear una casita para pájaros con cualquier material de desecho. Ya hablamos de ello en este blog y ya habíamos dado nuestra opinión acerca de que lo que posiblemente necesite un pájaro en la ciudad no sea un chalet de colores estridentes, construído con placas de matrícula o cartones de leche.

El caso de Picopan, a mi gusto, es diferente. Porque más allá de la resolución formal -de nuevo, una casita con tejado a dos aguas, cuando nadie le preguntó al gorrión si prefería un chalecito o una casa con porche y mecedora- la gente de Amalgamastudio ha pensado en cerrar un ciclo productivo de la mejor manera posible: dando de comer a los pájaros el pan sobrante de las panaderías Barcelona Reykjavik. Para ello han diseñado un comedero que producen en los mismos establecimientos y que puede colgarse en aquellos lugares donde los pájaros encuentren poco alimento.

Purito (y transparente) jabón

 
 
 
  
Todos deseamos lo mejor: una piel mejor, un aire mejor, una sociedad mejor y un entorno mejor en el que vivir. Así que… jabón (por algún sitio hay que empezar a mejorar). So…soap! es una marca de jabón producida en Hong Kong, con materiales naturales, que se hace a mano y por personas de la comunidad. Actualmente da trabajo, mayoritariamente, a mujeres de bajo nivel educativo del distrito de Tai Po. A través de una marca cuidada, de un grafismo discreto, pero potente y de una filosofía empresarial basada en la transparencia, So…soap! trata de difundir su influencia positiva hacia todos los rincones de la sociedad.

Quizás, lo más interesante es que aquí el negocio está en el jabón. Y en nada más. Ni botellas, ni envoltorios ni nada que no sea puro y sano jabón. Hay dos tipos de botellas, las que tienen dispensador y las que no. El dispensador dura más que la botella y que el jabón, por lo que la idea es que puedas comprar otra botella con jabón, pero sin dispensador. ¿Para qué otro si el que tienes aún funciona? Las botellas, además, son reutilizadas. Una vez se acaba el jabón (y otros productos de otras marcas con las que So…Soap! tiene convenio), puedes dejarlas en los puntos de venta, donde serán recogidas, limpiadas y vueltas a ser rellenadas para su posterior comercialización. 

Esto es lo que quería Bella Ip cuando empezó su proyecto empresarial en 2008.Transparencia empresarial, beneficios sociales comunitarios y compromiso medioambiental. Y parece que lo está consiguiendo.

o: Romantics o Terracycle recoge bolis españoles o Tres tostadoras

Lilifood

 
 
 
 
 
Podadores de naranja, forenses de frutos del bosque, turistas en un volcán de crispis o leñadores de judías son algunos de los personajes que nos encontramos en Disparity, el fabuloso imaginario fotográfico de Christopher Boffoli.

Con ingredientes naturales, medio kilo de paciencia para ubicar las figuritas entre alimentos, cobertura de buen humor y unas gotas de ácido limón, Boffoli reflexiona sobre la relación de los estadounidenses con la comida. La receta visual está pensada para llamar la atención sobre el empacho de bienes de consumo a los que tenemos acceso y del que somos poco conscientes, así como del efecto que esto provoca sobre el resto del mundo y el medio ambiente.

Sin duda, una jugosa fórmula para hacernos reflexionar sobre temas que se nos hacen bola.

Visto en El Comidista

La galleta del buen cafetero

 
Hay que ser ambicioso, intentar atajar los grandes problemas desde su raíz. Sin embargo, ello no significa que debamos olvidarnos de los pequeños detalles. De hecho, es la suma de esas pequeñas mejoras cotidianas la que nos permite ir desgatando lo gordo. La idea, en este caso, es bien simple: sustituir los palillos de plástico para remover el café por un removedor comestible. La eCookie, de Víctor Lopes y Rodrigo Maia, reemplaza la cucharilla y la buena costumbre de algunos bares de regalarte una galleta con tu café.

o: Patatotal o Removiendo el té o Danish butter cookies

Reciclar es un juego

 
El juego puede ser una herramienta de diseño potentísima para cambiar malos hábitos. Ya lo vimos con The Fun Theory y ahora se repite con la Recistella, un elemento que estimula el civismo y la correcta gestión de los residuos.

La propuesta nace de Nuria Vila, una diseñadora gráfica de Granollers que en su filosofía de empresa y en todos sus proyectos incluye criterios ambientales y sociales. Su trabajo bien merece una reseña en profundidad, pero antes, la Recistella.

La Recistella es un producto que la Diputació de Barcelona pretende implantar en eventos o lugares en los cuales participan o se agrupan multitud de personas, donde se generan grandes cantidades de residuos. La mayor parte de estos residuos –envases, en su mayoría- van a parar al suelo, pero la Recistella quiere revertir esta situación, haciendo que tirar la basura a la papelera sea ameno.

Está fabricada en su mayor parte de Syntrewood, un plástico reciclado procedente de lo que sobra de los contenedores amarillos. Su diseño es simple. Su uso bastante intuitivo. No queda más que jugar y tirar la basura.

o: The Fun Theory o Passa'l o Cambia el juego, cambia el mundo

Comer lo que uno encuentra

Lo más fácil cuando uno tiene hambre es comerse una hamburguesa de un restaurante de comida rápida, un plato preparado congelado, quizás. Quienes miran un poco más por lo que comen, se preocupan porque en su dieta no falten productos sanos, más naturales. Hay incluso quienes cultivan su propia comida. Y luego está Fergus Drennan –“the Forager”, que ha llevado al límite la opción de comer al margen del sistema establecido. El popular comunicador ambiental británico decidió sobrevivir un año a base de lo que se encontrara cerca de su casa. Su dieta se basaba principalmente de vegetales silvestres, complementada con insectos, moluscos, erizos y otros animales más grandes que hubiesen sido atropellados de manera accidental (ardillas, conejos, incluso un zorro).

En su página web Wild Man Wild Food puedes revisar sus andanzas –vídeos, recetas, lugares, episodios de caza y recolección,…-  y apuntarte a los cursos que ofrece sobre forrajeo para conocer las especies comestibles. Parece, además, que Fergus ha enviado muestras de su dieta diaria a la King’s College de Londres para analizar los valores nutricionales de sus alimentos, que presupone más altos que los alimentos del supermercado.

Serás comedido si tachas la aventura de Fergus de extrema  (aunque viable), pero resulta atractivo observar cómo esa inusual perspectiva ha hecho que el hombre puede conocer, respetar y aprovechar su entorno para su propia supervivencia. La hamburguesa del principio nos oculta entre litros de mayonesa esa relación entre la comida y la tierra. Deberíamos recuperarla. Y saber que estamos rodeados de vida –y que, bien administrada, puede convertirse en un recurso útil para la alimentación, en este caso- es un buen camino.

Paja a la japonesa

 
 
De mayor me gustaría trabajar para Muji. Han conseguido crear una marca que se asocia al instante con la sencillez, la practicidad y el hacer más con menos. Las pajitas de Muji, creadas por Yuki Lida y ganadoras del concurso de ideas para nuevos productos que la propia compañía organizó en el 2003, así lo demuestran. Son pajas pajas. Ni más ni menos. Tubitos naturales que ya se utilizaban para beber en la antigua Mesopotamia. De trigo. Porque, aunque cueste creerlo, no siempre las pajitas han sido de plástico con franjas azules o rojas. Un producto natural que vuelve a la tierra cuando pierde el uso. Y nada más. Simple.

Product-Service System. Superar la adicción a los objetos

Me di cuenta de todo lo que comportaba tener un kayak cuando me regalaron el kayak. Hace un tiempo estuve viviendo no demasiado lejos de la playa y me empeñé en disfrutar del mar, no tanto desde la orilla, sino desde dentro. En un arrebato bucólico, me imaginaba navegando cerca de la costa, observando los pueblitos y las luces del puerto. Para ello, la única manera posible que veía era teniendo un kayak. Y me lo compraron.

No tardé en percatarme de que no era suficiente tener una embarcación para surcar el mar. Hace falta un traje de neopreno, un chaleco salvavidas, el remo, e incluso, la cinta de tela que sujeta las gafas de sol, para no perderlas en el mar debido a la falta de pericia. Y no sólo eso. Es necesario guardar el kayak mientras no se utiliza. Por espacio no fue, en el garaje de casa cabía. El caso es que mi casa distaba unos 100 metros del mar. Un paseo, si vas en chanclas y con la toalla en el hombro. Una pesadilla, si cargas un kayak de plástico duro sobre la espalda. Escarmentado, a los pocos meses vendí el kayak usado tan sólo en un par de ocasiones.

Todo hubiese sido más fácil y más económico si me hubiese apuntado al club náutico, donde te dejan el equipo, te aconsejan y te acercan su bote a la orilla. Tú sólo tienes que darle a los remos y disfrutar del mar. Se trata, pues, del típico caso en el que se puede satisfacer una necesidad (mi deseo de navegar) sustituyendo un producto (el maldito kayak) por un servicio (el que ofrece el club náutico).

Los objetos nos rodean. Y no por poseerlos somos más felices. Podemos vivir mejor con menos objetos, porque las funciones -tanto prácticas como simbólicas- de éstos pueden ser suplantadas por un servicio.  La UNEP define el PSS (Product-Service System) como “el resultado de una estrategia de innovación que desplaza el centro económico desde el diseño y la venta de productos físicos hacia la oferta de sistemas de productos y servicios que conjuntamente satisfacen la demanda particular”. Aquí podemos tomar como ejemplo el –manido- caso de la lavadora: “no necesitamos una lavadora, sino que lo que queremos es la ropa limpia”. Esta nueva perspectiva comporta cambios en muchos aspectos: desde la no necesidad de tener un espacio ocupado en casa por 100 kilos de metal chupando agua hasta la posible recuperación del destacado papel social del acto de lavar.

Estrategias como el car-sharing o el Bicing van en esta línea. La función práctica de una bicicleta o de un coche queda bien defendida por un sistema de vehículos compartidos. En el caso de Aladinia, su objetivo es sustituir las emociones y el simbolismo que suponen los regalos en forma de objeto físico por un servicio en el que priman las experiencias. Vienen a decir: “dejémonos de packagings, papeles de celofán y objetos que usaremos una única vez y luego olvidaremos, por las sensaciones y emociones que suponen un regalo en formato experiencia inolvidable”.

Tienen experiencias de todo tipo y en todas partes: catas de chocolate, paseos a caballo, baños árabes, cursos de cortador de jamón y, por supuesto, rutas en kayak. Ahora que vuelven los días señalados, puede ser una buena oportunidad para tener un detalle y hacer regalos de San Valentín o regalos del Día del Padre.

Post patrocinado por Aladinia, regalos originales.


o: Bicicletas danesas o Compartiendo libros o Intercambio y uso compartido en Sitges

Cambia el juego. Cambia el mundo

¿Y si cambiar el mundo (a mejor) fuera divertido? Esa es la pregunta que se hace, entre otros muchos, la fundadora de Yoxi, Sharon Chang. Yoxi es un concurso abierto para solucionar problemas actuales relacionados con la salud, el medio ambiente o la educación. Los equipos participantes ofrecen sus ideas creativas en formato vídeo, que suben a la web y que pueden ser votados por el público. A quien gana se le ofrece la oportunidad de hacer realidad su proyecto, buscando financiación y asesoramiento. Yoxi se convierte, pues, en una plataforma de lanzamiento de grandes ideas que pretenden mejorar el lugar donde vivimos. El equipo The Udon Project han sido los ganadores de la primera competición, dedicado a repensar la comida rápida. Puedes ver sus vídeos aquí.

No es la primera vez que surgen proyectos de este tipo. Plataformas como Big Ideas (organizada por la revista GOOD, que también está detrás de este nuevo proyecto), The Fun Theory – la campaña viral de Volkswagen- o el más académico Dott ’07 (wouldn’ be great if…?), coordinado por John Thackara y del que salieron acciones aún en activo, fomentan el uso de la creatividad para solucionar problemas importantes relacionados con la sostenbilidad.

De hecho, en la asignatura de proyectos multidisciplinares que impartimos en ESDi, la dinámica es la misma, aunque con menos bombo y platillo: grupos formados por alumnos de diferentes disciplinas intentan resolver un problema o paliar una necesidad a través del diseño y teniendo en cuenta criterios económicos, ambientales y sociales. El primer proyecto iba sobre la comida y surgieron ideas muy interesantes, que intentaré recuperar y publicar en este humilde blog (aunque es para pensarse lo de crear una plataforma potente en plan americano, con fuegos de artificio y neones, como la de Yoxi).

o: The fun Theory o Big Ideas o De la tierra a la mesa

Limpiar más con menos



La pregunta no es por qué la botella de Replenish se vende vacía.  La pregunta es por qué el resto de botellas se venden llenas. De esta manera, y acompañado de un mag-ní-fi-co (así, con las cuatros sílabas bien marcadas) diseño de la campaña de comunicación, se vende Replenish, el producto de limpieza desarrollado por Jason Foster en colaboración con la consultora de William McDonough (co-autor del Cradle to Cradle).

Ya no se trata solamente de que el producto de limpieza funcione y que no tenga un impacto significativo sobre el medio ambiente o sobre la salud humana (que, según nos aseguran, se cumple), sino que la idea consiste en reducir al máximo el impacto ambiental de todo el sistema. ¿Cómo lo hacen? Vendiéndote una botella vacía a la que se le acoplan pequeñas recargas del limpiador concentrado para que sólo gastes aquello que necesitas, que es el limpiador, no el plástico de la botella. Rellenas la botella con agua, aprietas el dispensador (con el que puedes rellenar hasta 4 veces la botella) y ya puedes limpiar cualquier superficie. Se ahorra dinero, se ahorra transporte, materiales y se reduce en un 90% la huella ecológica en comparación con un limpiador convencional. Además, está hecho en el mismo país al que va destinado, Estados Unidos. Como dijo aquel, “busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”.

o: L'arbre vert o KH7 o Brigada de limpieza en Tenerife

Sanos estereotipos

 
 
 
 
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta poco saludable es una de las principales causas de enfermedades que no se transmiten sexualmente. ¿Puede el diseño animar a la gente a reconsiderar su relación con los alimentos sanos para tener una dieta equilibrada? Usando los envases estereotipados (de ahí el nombre del proyecto, Stereotype) de los productos poco saludables, el diseñador Daizi Zheng pretende acercar hábitos de alimentación más sanos entre la gente, animando a cambiar el paquete de tabaco por el paquete de zanahorias, la ración de patatas fritas por la de apio o los ansiolíticos por unos arándanos.


+: Daizi Zheng
o: Si no se pudre, no te lo comas o Comida creativa o Seeds in the bottle

Si no se pudre, no te lo comas

Por estas fechas, la mayoría hacemos un pequeño balance de cómo nos ha ido estos últimos meses y nos proponemos cambiar aquello que no nos gusta para el año próximo. No fumar, hacer más ejercicio y comer mejor son, sin duda, el top 3 de los buenos propósitos que nos marcamos cada año. No falla. Para el tema alimenticio, os recomiendo seguir los consejos de Michael Pollan en su libro "El detective en el supermercado" (In defense of food). Si no habíais oído hablar de él, pedídselo a los Reyes.

En él, Pollan explica, con todo detalle y de manera muy didáctica, las 7 normas básicas que hay que seguir para una alimentación sana. A modo de resumen, serían:

1. No comas nada que tu abuela no reconozca como comida.
2. No comas nada con más de cinco ingredientes, o con ingredientes que no puedas pronunciar correctamente. 
3. Ni se te ocurra permanecer en el pasillo central del supermercado. La comida real tiende a estar cerca de la puerta del almacén, donde puede ser reemplazada rápidamente si se pone mala.
4. No comas nada que no se pudra.
5. No te empaches.
6. Disfruta del acto de comer con la gente que quieres.
7. No compres comida donde también compras gasolina.


Y  como ejemplo de lo importante que es replantearnos lo que comemos y cómo lo comemos, un pequeño estudio de campo de una familia que se trasladó a España y que, a través de su blog, iba contando temas relacionados con la sostenibilidad del día a día en su nuevo hogar. De todos modos, parece que han dejado de publicar. Esperemos que no les haya pasado nada por comer cosas que no deberían.

El experimento va de uvas, la fruta por excelencia de hoy 31 de diciembre. La cosa empieza cuando ven que las típicas moscas de la fruta que hay en la cocina evitan las uvas -brillantes y perfectamente tersas y ovaladas- que dejaron sobre la encimera por descuido. Para realizar el experimento, pusieron en un plato unas uvas a temperatura ambiente (en verano) que tenían en la nevera y que habían comprado 15 días antes. Son estas:
El día 2, alguien se había comido una de ellas, pero el experimento avanza. No se aprecia ningún cambio en el par superviviente. En el cultivo de uva en España se acostumbra a utilizar cyprodinil y fludioxinil como fungicidas. La vida media de estos dos fungicidas aumenta si el producto tratado se refrigera. Según la Pesticide Action Network, estos productos, aunque no son cancerígenos ni alteran el sistema endocrino, pueden irritar las membranas mucosas del tracto respiratorio.


El día 3, aunque cálido y húmedo, parece no afectar a las uvas.


El día 4, bueno, el día 4 se llega a una conclusión prematura y es que, si se hace un experimento de este tipo, debe quedar fuera del alcance de los niños, pues el bebé se comió las uvas.


Sea como fuere, me parece muy interesante cuestionarse en cada momento lo que consumimos. De dónde procede, cuál ha sido su proceso de elaboración, ¿se han usado pesticidas?, ¿cuándo se recogieron?, ¿cómo se conservaron?,... Como consumidores, deberíamos conocer todo esto para poder elegir qué compramos.

Para este nuevo año que empieza, me gustaría poder tener acceso a toda esta información sobre los productos que consumo. Habrá que empezar a reclamarla...

Feliz año a todos.

+: Sustainable Spain
o: Del cerdo se aprovecha todo o Comida creativa o Patatotal

Removiendo el té

Tomando un té esta fría mañana uno se da cuenta de la cantidad de cosas superfluas que nos rodean. Un ejemplo: los palitos de plástico que las máquinas expendedoras de bebida nos sirven para remover el líquido. ¿Y no podría hacerse de otra manera? Esto es lo que pensaron Anabella Branda y Gustavo Maggio en 2004, cuando fueron premiados en el concurso de diseño Unilever por estos saquitos sujetos a una estructura de una material biodegradable donde la infusión se prepara al mismo tiempo que se revuelve el té. Más tarde, en 2007, sacaron al mercado otras iniciativas similares, como la de Lee Yun Qin o Tstix. Por ser la primera en el tiempo, nos quedamos con el concepto de Anabella y Gustavo. Pero, me estaba preguntando cómo dejar de utilizar esos dichosos palitos de plástico (que al cabo del año, tienen que ser toneladas) al tomar café en el trabajo, por ejemplo. ¿Bastoncillos de azúcar que se vayan derritiendo? Ya tenemos para pensar durante estas fiestas. ¿Qué se os ocurre? Feliz navidad.

o:  Del cerdo se aprovecha todo o Comida creativa o Piruletas

Bicicletas danesas



Durante un año viví en Copenhage y una de las primeras cosas que no tardaron en sorprenderme fue el uso de la bicicleta como medio de transporte principal. Todo el mundo se desplaza en bicicleta, niños y ancianos, a cualquier hora del día y en cualquier época del año. El 36% de los daneses va al trabajo en bici y el objetivo es que lo haga el 50% para el 2015. El diseño urbanístico está pensado para este tipo de transporte, donde los ciclistas tienen prioridad sobre el resto de vehículos y el respeto hacia ellos es intrínseco por parte del resto de conductores. Algunos se refieren a la bicicleta como el  "Caballo de Troya de la Sostenibilidad" en esta era del cambio climático. "Cuando los ciudadanos adopten la cultura de la bicicleta, consciente o inconscientemente, la ciudad y los espacios urbanos pasarán a ser más sostenibles en cuanto al transporte, pero más incluso en cuanto a calidad de vida". Son palabras de los responsables del proyecto "Danish Cycling Culture for Urban Sustainability", que quieren difundir esta filosofía por todo el mundo.
 
De hecho, la embajada de Dinamarca en España, en colaboración con otras entidades, organiza los Paseos Ciclistas por el Clima como preparación previa a la cumbre de la ONU sobre el cambio climático que tendrá lugar en Copenhage el próximo mes de diciembre. El día 1 de noviembre, el paseo ciclista será en Madrid y el 8 de noviembre, en Barcelona. Será un acto festivo familiar que irá acompañado con actividades paralelas, como la cata de los típicos perritos calientes daneses a cambio de la voluntad que irá a una causa benéfica. Además, el invernadero del Parc de la Ciutadella de Barcelona acogerá la exposición itinerante “Dreams on Wheels” sobre el uso de la bicicleta en las ciudades, que estará expuesta desde el 1 hasta el 8 de noviembre y se podrá visitar de forma gratuita.

Las fotos que acompañan a esta entrada son, por orden, un autorretrato con mi primera bicicleta en Dinamarca, una imagen de las típicas bicicletas-carrito de Christiania (del Flickr especializado en bicis danesas Zakkalicious/Mikael) y una foto invernal de Norreport hecha por Sergio Pérez.


Del cerdo se aprovecha todo

Últimamente en casa nos hemos acostumbrado a comprar verduras de unos agricultores de la zona, conociendo así un poco más la procedencia de lo que comemos. Esto nos ha llevado a pensar en la incapacidad que tenemos de saber el origen de lo que compramos. ¿Dónde se ha cultivado el trigo de los macarrones que nos comemos?¿Qué ingredientes son los que dan ese aroma dulzón a la salsa de soja? ¿Qué productos se utilizan para fertilizar el suelo donde se plantan los tomates? Si observamos, son poquísimos los productos que consumimos a diario de los que sabemos su árbol de procesos o su ciclo de vida completo.

A partir de esta hipótesis de trabajo, la diseñadora holandesa Christien Meindertsma se ha pasado tres años investigando todos los productos derivados de un único cerdo, dando como resultado el libro PIG 05049, un muestrario de todo lo que se hace a partir del cerdo, revelando casos sorprendentes. Un total de 185 productos comerciales en los que alguna sustancia extraída del cerdo forma parte y que, en muchos casos, desconocemos: medicinas, cosméticos, cigarrillos, porcelana, chicles, papel fotográfico, munición, suavizante o biodiesel.

El colágeno, por ejemplo, que se extrae de la piel del cerdo, se usa para hacer cerveza y aspirinas. El mismo cerdo que hace que pases una buena noche, te ayuda a combatir la resaca. Como dice la autora, saber los orígenes de los productos que usas, ayuda a darles el reconocimiento que se merecen. Así que, vale, del cerdo se aprovecha todo, pero queremos saber cómo. Este trabajo le ha valido la merecida inclusión entre los finalistas en el INDEX Award 2009.

+: Christien Meindertsma
o: Trackless o Ottimat o Hortet del Baix

Meriendas a tutiplén

Hoy tengo el placer de postear en Resseny una entrada elaborada por Sergi Costa Duran, en la primera de las muchas colaboraciones que espero podamos hacer:

El aluminio, el segundo metal por abundancia en la geosfera, es muy utilizado en diversos sectores: automovilístico, aeronáutico, construcción y para envases farmacéuticos y alimentarios. En el hogar lo encontramos principalmente como envase, como carcasa de algunos aparatos eléctricos-electrónicos o como papel de aluminio. Es en este último aspecto donde queríamos incidir: entre sus aplicaciones más generalizadas está su uso como para cocción al horno (craso error, cuando es mucho más sustentable el uso de papel vegetal), para preservar organolépticamente restos de comida en la nevera (en estos casos un tupper sigue siendo la mejor opción) o para llevarse el bocadillo al trabajo o a la escuela. De lo que no se habla a menudo es de la importante huella ecológica durante el ciclo de vida del aluminio, que empieza con la extracción del mineral bauxita en zonas tan alejadas como Australia, Brasil o Sierra Leone, hasta su valorización en el contenedor amarillo o en los contenedores “comelatas” de las playas. En el mercado de los residuos, es un material que tasa alto, ya que los productores y recicladores son concientes del alto grado de energía incorporada del producto; he aquí la voluntad de su valorización.

Nos centraremos ahora en su uso para envolver bocadillos y en el diseño que nos ocupa: aunque ha habido y habrá remedios “históricos” para llevarse el bocata cada mañana con el menor impacto ambiental posible (véase soluciones rupestres como una bolsa reutilizada y una goma elástica como sujeción, uso de una bolsa de papel reciclada, o usar como envolvente un papel de cocina en lugar de aluminio o film de plástico), sí que es verdad que la irrupción de Boc´n Roll ha revolucionado, a nivel estético e higiénico, los desayunos y meriendas a expuertas. Este invento, a pesar de ser un producto polimaterial (35% de algodón y 65% de poliéster en la parte textil, y una capa interior de poliuretano o TPU), permite su uso indefinido ya que es perfectamente lavable a mano o a máquina, y en la mayoría de los casos pasando un trapo húmedo sobre la capa de poliéster -la que contacta directamente con el alimento- ya es suficiente.

Generalmente pensado para la forma longitudinal de un bocadillo también permite llevar bollería casera y fruta. El sistema de cerrado manual es rápido y se sujeta finalmente con un cierre de velcro. Como plus añadido, puede ser usado de mantel individual en el lugar de consumo.

Con ello se reduce el uso de aluminio (a pesar de ser un buen aislante térmico y de otras ventajas peregrinas, como en aquellos anuncios ochenteros del bocata cayendo sobre un charco) y su gran huella ecológica (alto consumo energético y nulo compromiso con la producción local). Puestos a pedir, y para mejorar las virtudes del Boc´n Roll nos gustaría encontrar en su composición algodón orgánico y un plástico que, si el lavado y la vida útil del producto lo permite, fuera lo máximo biodegradable posible.

+: Boc'n'roll
o: Patatotal o Chizca o Ruminant Bloom