No hi ha mala herba

Todo aquello que la humanidad no ha plantado y que crece sin permiso simplemente es considerada una mala hierba. Pero estas plantas esconden, sin duda, un gran potencial culinario y, algo aún más importante, una manera extremadamente valiosa para acercar el interés por la botánica a aquellas personas que desconocen la gran biodiversidad que tenemos a pie de calle.

En el libro “No hi ha mala herba”, de Pol·len Edicions, descubrimos cuáles son las plantas ruderales más típicas, así como los usos ancestrales que han tenido, las leyendas, refranes y dichos populares asociados a éstas. Además, enseñamos dónde y cómo cogerlas, cómo cocinarlas y hablamos con unas cuantas personas muy vinculadas a este tipo de plantas para que nos cuenten su experiencia.

Por último, consideramos que las acciones creativas y el diseño tienen mucho que aportar en la conservación, fomento y valorización de la biodiversidad urbana. Es por ello que le dedicamos un capítulo a este tema, ilustrándolo con proyectos realizados por nuestros alumnos a lo largo de nuestra actividad académica.

El libro, un proyecto de Nutcreatives para Pol·len Edicions, lo puedes encontrar, de momento, en: librería Virus y librería Rayuela.

Marrónoscurocasinegro

¿Qué pasaría si solo tuviéramos un vestido? Además de no tener que preguntarnos de buena mañana aquello de “¿qué me pongo hoy?”, posiblemente valoráramos un poquito más lo que tenemos.

Durante un año, la artista de Seattle Alex Martin llevó el vestido marrón que ella mismo se hizo. El proyecto se llamaba The Little Brown Dress y lo planteó como un reto personal para comprobar si se podía vivir al margen del sistema híper-consumista actual. La moda nos insta a comprar de manera casi abusiva para resultar atractivo e interesante para los demás. Está claro que la ropa con la que vestimos define nuestra imagen, pero no es necesario comprarse un par de zapatos cada mes.

De esta manera, Alex llevó ese vestido marrón los 365 días del año –que lavaba cada dos o tres días-, complementándolo con chaquetas y otros accesorios, arreglándolo cuando se estropeaba y personalizándolo a lo largo del tiempo. Evidentemente, nada cambió en su vida ni en sus relaciones sociales y, de hecho, pocos fueron los que se dieron cuenta.

Biomimética en Para Todos la 2

Nos creemos perfectos y tenemos tanto que aprender… Las plantas obtienen su energía del sol, los moluscos crean duras cerámicas con un par de compuestos, los chimpancés se automedican, los bosques se gestionan de manera autónoma. La naturaleza lleva perfeccionando sus sistemas 4.000 millones de años. ¿Por qué no aprovechamos la experiencia acumulada por los seres vivos para, con humildad y respeto, encontrar soluciones a los problemas que los seres humanos estamos intentando resolver hoy en día?

Esta es la premisa de la Biomímesis, de la que Jon Marín, fundador de Nutcreatives y experto en el tema, habla en el debate con Manuel Quirós e Imanol Oquiñena, de Biomimetiks, en el programa de TVE2 Para todos la 2.

Mar el poder del mar


El mar es algo más que agua salada. Por desgracia, tenemos los mares llenos de mierda. La ONU estima que hay alrededor de 100 millones de toneladas de plástico flotando en los océanos. Menos mal que siempre hay mentes despiertas que encuentran la manera de hacer del problema, virtud. Eso es lo que han hecho Studio Swine y Kieren Jones.  El proyecto se llama "Sea Chair", fue presentado en la feria del Mueble de Milán de 2012 y se trata del diseño y desarrollo de un proceso para construir mobiliario con el plástico capturado en las redes de los pescadores.  Y podrían haberse quedado aquí, pero no. 

Se trata de un proyecto de código abierto para que cualquiera pueda hacerse sus propias sillas y taburetes con el plástico marino recolectado. El proceso es tan fácil y está tan bien explicado que casi dan ganas de salir a navegar y contribuir de manera directa a limpiar nuestras costas. De hecho, es lo que los diseñadores nos muestran en el vídeo. Montaron a bordo de un buque de pesca para probar su idea: recogieron el plástico, lo fundieron en un horno casero y le dieron forma con unos sencillos moldes. Hecho esto, la masa se enfría con la propia agua del mar, se atornillan las patas y se marca con el registro de coordenadas geográficas donde se realizó. Ojalá llegue el día en el que cueste hacer estos muebles. Significará que, por fin, acabamos con los plásticos del mar.



Diseñar para un mundo real. Crowfounding por Papanek

Victor Papanek (1923-1998) es el padre del diseño sostenible. Sus escritos y conferencias son considerados un ejemplo y un estímulo para la defensa de la concepción social y ecológica en el diseño de productos. Papanek publicó numerosos libros, como por ejemplo Design for Human Scale (1983) o The Green imperative (1995). Con motivo de los 15 años de la muerte del visionario , la diseñadora Raquel Pelta (Monográfica.org), y Pol·len Edicions impulsan la reedición de su obra Design for the real world (1971). Se trata de una obra maestra descatalogada y que es un referente dentro de la disciplina de Diseño de las últimas décadas. El libro aborda de una forma interdisciplinaria las problemáticas que genera el diseño en conjunción con un sistema capitalista que olvida la ecología y el medio ambiente, problemáticas aún hoy día totalmente vigentes.

Monográfica y Pol·len Edicions han lanzado una campaña en Verkami de micromecenaje con dos objetivos: el primero, reeditar el libro en castellano. El segundo, editar un libro homenaje al diseñador y educador, que pretende situar al pensador en su contexto, entender su relevancia en el diseño y reflexionar sobre los dilemas que él mismo planteó en su momento. Todo ello con la colaboración de diseñadores y profesionales de renombre a nivel internacional. Jon Marín, de Nutcreatives, tiene el placer de participar en este tributo al genio austríaco.

Como todo lo que hacen los de Pol·len Edicions (que dependen de El Tinter), las publicaciones se editarán bajo estrictos criterios ambientales (papeles certificados, tintas de origen vegetal , sistemas de gestión ambiental , etc . ) para minimizar su impacto ecológico.

La campaña en Verkami ofrecerá diversas recompensas, en función de la aportación de los y las mecenas, que incluirá el libro en digital y otros objetos de diseño relacionados con la obra de Papanek.

¡Échale un ojo y participa!

Sobre el papel brotes verdes


El hacerse germinados en casa no es una moda. En los países asiáticos los germinados se consumen desde el año 3000 a C y hacia el siglo XVIII llegaron a Occidente, donde se utilizaban inicialmente como remedio para prevenir el escorbuto debido a su alta concentración en vitamina C. No fue hasta los años 70 que los germinados comenzaron a despertar interés para un amplio sector de la población, aunque siempre fue una costumbre de unos cuantos. Actualmente, debido a la mayor conscienciación sobre alimentación y sostenibilidad,  parece ser que los germinados son una tendencia que va a echar raíces. Y el Museo Molino Papelero de Capellades está aprovechando el tirón.


Su colección de Papel Germinado es exquisita. Por su concepto, por su diseño y, por supuesto, por su sabor. Se trata de una serie de papeles hechos a mano con fibra de algodón 100%, libre de cloro elemental (ECF) y sin ningún aditivo. El algodón empleado en la fabricación del papel proviene del aprovechamiento de la fibra residual de la industria del algodón. Estos papeles están llenos de semillas (de espelta, rabanitos, mostaza o amapola) que, con agua, germinan. Y ya. Listos para tus mejores ensaladas y otros cientos de recetas sanas.

Un vestido para Lady Gaga

En esto que al colectivo Basurama se le ocurre organizar uno de sus muy suculentos talleres sobre reciclaje creativo. Les da por hablar con Renfe y éstos les ceden los auriculares de un sólo uso que dan de forma gratuita en sus trenes de largo recorrido. Miles de auriculares son los que recogen con la furgoneta de entupunto, también coordinadora del taller. ¡Y esos miles sólo corresponden los que acaban en la basura en un sólo día! Poca gente los reutiliza -son de bastante mala calidad- y no son reciclables, por lo que después de las 3 horas de vida útil en los que son usados para maloír la película que ponen en el tren, acaban debajo del asiento o, con suerte, en la papelera.


¿Qué hacer con ese material inservible? Lo primero, intentar que desaparezcan. Convencer a Renfe para que den bocadillos de jamón y se dejen de obsequios de un sólo uso. Pero la mente creativa de los amigos de Basurama va más allá: si los auriculares están tan de moda, son un complemento más, ¿por qué no hacer un vestido con ellos? ¿Por qué no intentar que forme parte del armario de Lady Gaga? Y se han puesto manos a la obra. Lo primero, el vestido, que podeis ver en este vídeo. Lo siguiente, llamar la atención de la diva musical. Si lo consiguen o no, lo podreis seguir en #unvestidoparaladygaga.





Pimientos monstruosos

-“Hola cariño, mi vida. Cógete hoy unos pimientitos, que salen bien de precio. Dos kilos por un euro”.
- "¿Cómo puede ser que sean tan baratos? ¿No estarán podridos?"
- "Mi rey, cielo, amor, mi tesoro. ¿Cómo te voy a vender pimientos podridos? Lo único que les pasa es que no son iguales, están deformes, no son rectos, ¿no lo ves?"

Una conversación real como la vida misma en la frutería del barrio. Acostumbrados a lo homogéneo, a los tomates pelota, a las cebollas de idéntico diámetro y a las manzanas monocromo, cuando algo se sale de la norma, ... malo. Y no es así. La naturaleza es caprichosa y, de vez en cuando, a las patatas les salen bultos, a las berenjenas les pondrías nombre o las zanahorias parecen boniatos. Uli Westphal lleva la heterogeneidad vegetal al límite y roza lo grotesco con sus fotos de verduras pintorescas. Mutatoes es un compendio de imágenes de hortalizas que no se han formado según el patrón habitual, que son únicas, pero que no dejan de ser eso: hortalizas.






Arte tocón


A veces, la creatividad supera la adversidad. Y para muestra un tocón.

Paseando por el parque del Palacio de la Magdalena, en Santander, existen pequeñas figuras de madera -setas, pingüinos o asientos- entre los castigados pinos por los temporales. Algunos de ellos no soportan el embate de los vientos y caen o tienen que ser talados por seguridad. Rogelio Verdeja es uno de los jardineros que se hacen cargo de las 24 hectáreas en las que, antiguamente, veraneaban Sus Majestades Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Además de las típicas tareas de mantenimiento, Rogelio modela los tocones de los árboles derribados creando pequeñas obras de arte talladas en madera que, con el paso del tiempo, tienden a desaparecer y formar parte, de nuevo, del combinado de nutrientes que el resto del bosque absorbe, agradecido, de la tierra fértil.

Lo que Rogelio hace desinteresadamente es, sin duda, un tipo de land art rústico, perpetrado con navaja y formón, que acerca la naturaleza al público a través de la creatividad y la maña de su autor.


Ojalá ilumine café


Café y práctica del diseño es algo que invariablemente van de la mano. Y más si hablamos de Raúl Laurí y su familia de lámparas. Con la idea en mente de reflexionar sobre el ciclo de vida de los productos que normalmente utilizamos, el joven diseñador valenciano ha creado decafé, un nuevo material realizado a partir de los posos de café. El proceso, de técnicas sencillas, está patentado y permite crear objetos de delicada belleza y simplicidad como la lámpara Koji, ganadora del primer premio Salone Satellite 2012 de Milán, así como otros productos que podeis ver en su web.

Terracycle te recicla

En abril de 2011, Terracycle irrumpía en España de la mano de BIC y en Resseny os lo contábamos. Dos años antes ya nos habíamos hecho eco de esta iniciativa estadounidense que se preveía en auge, algo que se ha ido confirmando a lo largo de estos años.

Terracycle se basa en la compensación económica por la recogida de residuos difícilmente recuperables por los sistemas de gestión convencionales. Se crean Brigadas en colegios, universidades y empresas que se hacen cargo de la recogida de materiales de desecho a cambio de puntos canjeables por donaciones a ONG’s o, en el caso de escuelas, por recursos educativos para el propio centro.

Durante estos años se han formado Brigadas de recogida de elementos de escritura, pequeños envases específicos e, incluso, colillas de cigarrillos.

Ahora, Terracycle nos presentan en España dos nuevas Brigadas: la de los teléfonos móviles y la de cartuchos y tóners. Con estos programas de recolección se pueden reciclar todo tipo de móviles estropeados o en desuso, así como cartuchos de impresora y toners vacíos, dando una solución sostenible a este tipo de residuos tan habituales en los centros de trabajo.

Si vuestra empresa está interesada, no dudeis en poneros en contacto con ellos para formar parte de estas brigadas que ayudan a eliminar residuos y a financiar organizaciones a favor de los derechos ambientales y sociales.

Sandía tattoo


La sandía está de moda. Crea tendencia. Ya no es aquella fruta que te chorrea de manos a cangrejeras bajo los pinos. No. Ahora las sandías son cool. Y no lo decimos por el nombre de la marca Fashion -aunque parte de culpa tiene el grupo hortofrutícola- sino porque es de las primeras frutas que se han actualizado.

Lo primero de todo fue la sandía cuadrada, invento de un agricultor japonés, que hace más de veinte años probó a colocar  la sandía en crecimiento en una caja de vidrio cuadrado y así cogía la forma una vez madura. Gran ahorro de espacio durante el transporte y en la nevera, es lo que tiene.

En un entorno más cercano, lo siguiente ha sido el asa que permite llevarla fácil a la playa, al campo o casa de los amigos sin utilizar bolsa alguna. El sistema de transporte de una sandía es similar al de un blíster de cartón de seis cervezas, pone la fruta al mismo nivel de usabilidad que la bebida alcohólica y eso nos gusta.


Y lo último, los tatuajes. Desde principios de este verano puedes encontrar en Carrefour sandías grabadas por láser con la información identificativa. En junio la UE autorizó esa tecnología para marcar la piel de la fruta. Más allá de las posibilidades que esto ofrece a nivel de marketing, supone la mejora de ciertos aspectos vinculados con la seguridad del consumidor y la protección del medio ambiente.

Pero vayamos por gajos. Resulta que el grabado por láser de la fruta nace en el Parc Científic de la Universtitat de València en 2006, a través de su spin-off Laser Food. Según Rafael Ibáñez, socio fundador de la empresa, “la innovación aparece por la necesidad de etiquetar de manera indeleble el código de la variedad de cítricos” –difíciles de distinguir físicamente- para que el consumidor tenga la certeza de que no le están dando navelinas por navel late.


Se trata de una tecnología que no daña la fruta ni la salud del ser humano, es inalterable y su uso no produce ataques microbianos. Y permite sustituir la pegatina actual, mejorando dos cuestiones importantes: el primero es que el grabado por láser es un 40% más económico y reduce la huella de carbono en comparación con la etiqueta típica. El segundo es que ayuda a evitar el fraude en los envíos a la UE, algo que según cuenta Rafael Ibáñez, se da cuando la fruta procedente de fuera de la UE se etiqueta con un ‘made in Valencia’ porque la hace más apetecible para el consumidor.


En este sentido, Mercacolonia e Igorle han formalizado un acuerdo de colaboración para implementar un sistema de trazabilidad a través del láser, que permitirá conocer en tiempo real el origen, ubicación, camino recorrido y vía de comercialización de cada unidad producida.

Collserola conquista Barcelona



¿Sabías que estamos rodeados de naturaleza? El problema es que no nos damos cuenta. Y necesitamos ser conscientes del valor de la biodiversidad que tenemos cerca. Si conocemos esta naturaleza, la querremos. Y si la queremos, la protegeremos. “Bioloop: Collserola conquista Barcelona” es una acción de guerrilla que pretende que estés al acecho, al tanto del verde que te envuelve. Y un grito para que ayudes a fomentar las plantas a nivel urbano.

Bioloop es un proyecto co-diseñado por Nutcreatives y los alumnos del IES Joan Boscà. Se trata de una iniciativa del ICUB y de A Bao A Qu denominada Creadors En Residència, consistente en la realización de un proyecto por parte de un artista o diseñador de manera conjunta con chavales de instituto.

Nutcreatives propuso fomentar, proteger y dar a conocer la biodiversidad que hay en la ciudad de Barcelona. Y entre todos decidieron crear una intervención urbana. Para ello, diseñaron unos objetos que representaran la naturaleza que baja de Collserola y conquista la ciudad; una pieza replicable y que la gente se la puediera llevar a casa como recuerdo de la acción. Y diseñaron los bioloops, una especie de magdalena viva hecha con arcilla de la zona, abono y semillas locales.

El 5 de junio, día mundial del medio ambiente, 800 muffins de barro y plantas conquistaron el barrio de les Corts, escondidos bajo los bancos, dispersos en la plaza o al cobijo de las escaleras, con la intención de que la gente se fijara más en la trama verde urbana y, quien quisiera, acogiera uno de estos bombones de vida en casa.

Puedes ver todo el proceso en el blog del proyecto.
Y más fotos en el fb de Nutcreatives.




Abejas urbanitas

Las abejas están desapareciendo rápida y misteriosamente de las zonas rurales, con graves consecuencias para la agricultura. Se habla del síndrome del colapso de la colonia, pero se desconocen sus causas. En cualquier caso, la disminución de abejas nos hace un flaco favor a los humanos. Dependemos de ellas. Para la agricultura y para la economía. Algunos estudios aseguran que debido a la pérdida de estos polinizadores naturales, los costes de más de 130 cultivos están subiendo de precio.

Tenemos que mimar a las abejas. Y las ciudades pueden ser un buen lugar. “Si en 100 años los techos de nuestras viviendas son verdes, como ya está pasando, necesitaremos abeja para el futuro de nuestras ciudades”- asegura Noah Wilson Rich. El investigador americano, fundador de la Best Bees Company, también afirma que las abejas producen más miel en las ciudades. Posiblemente, por la mayor temperatura, porque hay menos pesticidas que en los campos o porque haya más variedad de polen en el ambiente.


Noah Wilson Rich en TED

Hay que apoyar a la apicultura urbana. En París, Londres o Boston es natural la apicultura en los tejados. De hecho, en el siglo XIX la miel de Barcelona, que se producía en el corazón de la ciudad, era conocida y apreciada más allá de sus murallas. ¿Por qué no volver a practicarla?

Sirva como ejemplo Lavi Bar, una estudiante de la universidad israelí de Bezalel, reflexionó sobre todo ello para dar forma a su proyecto final de carrera (To-bee). Y ha diseñado esta estupenda colmena urbana en madera y barro. Tenemos que ir cambiando nuestra mentalidad para con las abejas. “Cuando una abeja te pica, ella muere, así que no te asustes, porque ella no quiere picarte”. De hecho, lo que hacen es ayudarnos.


Producción del To-bee de Lavi Bar



Tuning urbano

Digamos que Thor ter Kulve se aburre en su ciudad. Digamos también que le pasa como a la mayor parte de los ciudadanos. La rígida planificación urbana y la severa regulación del espacio público hacen de nuestras ciudades lugares anodinos, deshumanizados. En otras palabras, sosangas. Thor, holandés de 22 años propuso como proyecto final de estudios una colección de productos que remodelaran ese espacio público a través del tuning de elementos reconocibles en cualquier ciudad.

Basta con sostener un columpio a una farola para que se convierta en un lugar desde el cual observar el río adyacente. O modificar una boca de riego para conseguir un juego de agua para niños. Gracias a estos diseños,  lugares aburridos y abandonados se convierten en lugares de reunión y, lo más importante, nos hacen pensar en nuevas definiciones para los conceptos de “espacio público”, “propiedad colectiva” o “beneficio común”.

Recuperar materiales para recuperar personas

Cuando decimos que de mayores nos gustaría llegar a ser la mitad de buenos que Curro Claret nos referimos a esto. Pequeños detalles, grandes resultados.

Curro es un observador nato. Mira lo que pasa a su alrededor, reflexiona y actúa. Por eso lleva colaborando en proyectos con entidades sociales unos cuantos años. De la estrecha relación que tiene con la fundació Arrels (una entidad que trabaja con personas con riesgo de exclusión laboral) salió la pieza T300 de diseño abierto, una pieza metálica triangular agujereada que sirve de eje para montar desde taburetes a estanterías. Y es esta pieza a partir de la cual pivota todo el escenario de la nueva tienda de Camper en el Triangle de Barcelona.

Los creadores son José, Aurelio, Nicolai y Valerio, el dibujante Miguel Fuster -que ha vivido en la calle durante 15 años- y el propio Curro Claret, que han diseñado todos los aspectos de la tienda. “La reutilización de materiales es solo un medio, no el fin. Es el recurso que hemos empleado para hacer esta tienda. Pero el fin es que vivamos con otros valores. Detrás de esta tienda hay una historia singular: un grupo de personas que han podido experimentar y vivir un proceso único de diseño”, cuenta Claret.
 
 
 

Taburetes y expositores hechos con maderas reutilizadas, cortinas con cordones descatalogados de la fábrica Camper, antiguos carteles de la empresa para forrar paredes, restos de pieles para forrar asientos o cartones donde está dibujado todo el proceso dan una imagen coherente con el estilo Camper y, a la vez, enseña a sus autores y cualquiera que visite la tienda a que el diseño puede servir tanto para recuperar materiales como personas.

Sabor fresa

A alguien se le ocurrió un día que el gusto ácido de los cítricos podría ser un buen sabor para aplicar en un helado. Y así lo hizo. La idea gustó tanto que otro alguien intentó replicar ese sabor en un laboratorio para optimizar procesos de producción y costes. Y así lo hizo. Y la idea tuvo tanto éxito que se hizo lo mismo con la fresa, el melón, el pino o la lavanda: intentar copiar un sabor o un olor natural con químicos artificiales.

Hemos recogido fresas silvestres esta primavera. Resulta increíble, por genuino, toparse en el paladar con ese sabor sublime de la fresa original, sin nada que estorbe, sin intermediarios entre el sabor real de la fresa y las papilas gustativas.

Curiosamente, no hay nada menos parecido al sabor de una fresa que el sabor a fresa. Si nos paramos a pensar, más que una imitación del sabor es una referencia creativa que juega en el terreno del imaginario colectivo. Posiblemente, si le diéramos a probar a un niño un limón no reconocería que es el referente natural para el sabor a limón del yogur al que está acostumbrado. Pero si esto es así, ¿por qué seguir referenciando sabores y olores al mundo natural? ¿Por qué chicles sabor clorofila y no sabor caroteno, celulosa o miosina, otras biomoléculas igual de insípidas que la encargada de realizar la fotosíntesis?

Con buen criterio, la vanguardia en cuestiones de sabores y olores artificiales está comenzando a proponer sabores tan subjetivos como hasta ahora, pero que no se prestan a confusión. Sabor “nihilista”, “puesta de sol”, “mondrian” o “karma” son realmente sabores tan artificiales como los “piña”, “lima” o “lavanda” actuales, pero sin dejar ninguna duda de que se trata de algo totalmente elaborado por el hombre.

Desafortunadamente, los sabores naturales no son las únicas ideas originales que se desvirtúan por el afán de obtener más beneficios. Ya no sólo tenemos en el coche un ambientador olor “bosque” con forma de “abeto”, sino que somos capaces de comprar alimentos con forma de “tomate” que no saben a tomate. Las abarcas menorquinas empezaron a producirse con residuos de neumáticos y actualmente las podemos comprar de plástico nuevo con forma de neumático. Lo mismo pasa con los tejanos previamente desgastados o con los muebles que simulan tener polilla.

Deberíamos entender que cuando copiamos lo auténtico deja de ser auténtico. Consumamos, cuando podamos, fresas de verdad, tengamos paciencia si queremos unos vaqueros desgastados y seamos conscientes del poco valor de las copias baratas de productos, sabores u olores reales.
Imagen de Alan Sailer

Editorial

Hace cinco años puse en marcha este blog con la intención de ir reseñando aquello que tuviera una cierta relevancia o interés en el mundo de la sostenibilidad asociada a la creatividad. Lo que empezó como un acto puramente egoísta (actualizaba el blog para no olvidarme de las cosas que me llamaban la atención) pronto se convirtió en algo que ha ido siguiendo cada vez más gente, entendiendo que lo que me interesa a mí también puede servir de inspiración a otras personas.

Hace cinco años el mundo del ecodiseño era menos conocido. Eran otros tiempos, el sector estaba menos consagrado y éramos, todos, mucho más ingenuos. Por suerte, ahora ya no. Hay unos cuantos blogs que han seguido la senda, hay estudios de diseño que hacen las cosas bien, empresas que empiezan a valorar esta manera de ver las cosas y usuarios no especializados concienciados y responsables. Ahora no resulta tan difícil identificar ecodiseño como separar el buen ecodiseño (o diseño, a secas) del no tan bueno.

Personalmente, mi persona y mi contexto han ido evolucionando a lo largo de este lustro  y eso queda reflejado en las entradas de este blog. El blog ha cambiado y lo seguirá haciendo, tanto en forma como en contenido.

En este periodo de sobreinformación repetida, donde nos llega la misma noticia seis veces por canales diferentes, es importante generar nuevos contenidos, frescos, originales, reflexivos y maduros. Al menos, es lo que a mí me apetece. Es por ello que posiblemente escriba menos y mejor, del estilo de las últimas publicaciones aportadas al blog. Si queréis seguir al corriente de los movimientos, os recomiendo que me sigáis en Facebook o a través de mi Twitter o del de mi estudio de diseño Nutcreatives.

Gracias por vuestro apoyo e interés.

Pintando un corazón de tiza en la pared

 
 
 
 
 
 
 
 
¿Quién dijo que el grafiti era de vándalos y maleantes? ¿Aún quedan personas que piensan en el arte callejero como algo sucio fruto de la inadaptación social? Pues para ellos especialmente va la reseña de este proyecto: Luz nas Vielas, de los chicos de Boamistura.

La intervención se desarrolla en Vila Brasilândia, una de las favelas que proliferan en la periferia de Sâo Paulo. El proyecto, que utiliza anamorfismos, colores planos y palabras inspiradoras, tiene una fuerza estética impactante. No obstante, lo determinante en esta intervención artística es la implicación de la comunidad. Los autores de la obra no son ya los artistas de Boamistura, sino que han compartido todo el proceso de transformación del entorno con los lugareños, niños y mayores, dejando que lo hicieran suyo y convirtiendo el grafiti en un potenciador de toda la trama sociocultural del barrio y en un agente de identificación y empatía de los habitantes con su entorno.