Pintando un corazón de tiza en la pared
12.3.12
¿Quién dijo que el grafiti era de vándalos y maleantes? ¿Aún quedan personas que piensan en el arte callejero como algo sucio fruto de la inadaptación social? Pues para ellos especialmente va la reseña de este proyecto: Luz nas Vielas, de los chicos de Boamistura.
La intervención se desarrolla en Vila Brasilândia, una de las favelas que proliferan en la periferia de Sâo Paulo. El proyecto, que utiliza anamorfismos, colores planos y palabras inspiradoras, tiene una fuerza estética impactante. No obstante, lo determinante en esta intervención artística es la implicación de la comunidad. Los autores de la obra no son ya los artistas de Boamistura, sino que han compartido todo el proceso de transformación del entorno con los lugareños, niños y mayores, dejando que lo hicieran suyo y convirtiendo el grafiti en un potenciador de toda la trama sociocultural del barrio y en un agente de identificación y empatía de los habitantes con su entorno.
Manzanas a una manzana
8.3.12
El mejor melocotón que haya podido
comerme jamás lo encontré en un badulaque danés. Ni en Navarra ni en el
valle del Jerte. Tampoco es que fuera de allí, sino que viajó miles de
kilómetros desde, precisamente, algún lugar de la Península para poder
ser degustado en el norte de Europa. Qué paradoja. Por fortuna, le
estamos empezando a coger el gusto a comer alimentos sanos. Sin embargo,
aún desconocemos (y en según qué casos, incluso despreciamos) lo que
tenemos cerca.
De todos modos, el quilómetro cero ya es algo cada vez más popular.
Consiste en consumir productos de calidad y cercanos, que hayan
recorrido trayectos cortos desde el lugar de origen a nuestra mesa. ¿Y
qué lugar es el que se encuentra más cerca de la mesa de cualquier
ciudadano? Precisamente, la propia ciudad. Como sabéis, me chiflan los
temas relacionados con la aproximación de la naturaleza a las urbes. Y
el proyecto de final de carrera de Vahakn Matossian, que acabó la
carrera de Diseño en el Royal College en 2009 es uno de mis favoritos, sobretodo, porque aún sigue vivo: Fruit City.
Si miramos a nuestro alrededor, en cualquier ciudad, nos daremos cuenta de que estamos rodeados de naturaleza. Naturaleza que nos puede ser útil. Y que puede ser identificable fácilmente. Un ejemplo: los árboles frutales. En cualquier ciudad hay ciruelos, almeces, almendros, alguna higuera e, incluso, plataneras que sabemos qué son y para qué sirven. A raíz (nunca mejor dicho) de esta hipótesis, Vahakn desarrolla un mapeado de Londres, identificando los árboles frutales y lo sube a una web, donde todo el mundo puede ir actualizándolo. La web también contiene una sección de cocina (donde encontrar recetas hasta para hacer sidra) y una guía de reconocimiento de especies. Y además, en un ataque de lucidez, al amigo se le ocurre diseñar una serie de artilugios para facilitarnos la recolección. Una iniciativa que es la pera limonera (y acabo con los chistes frutales, sorry).
Y mirar a las palomas comer el pan que la gente les tira
8.1.12
Llega un momento en la carrera de todo diseñador y artista en el que siente la imperiosa y absurda necesidad de crear una casita para pájaros con cualquier material de desecho. Ya hablamos de ello en este blog y ya habíamos dado nuestra opinión acerca de que lo que posiblemente necesite un pájaro en la ciudad no sea un chalet de colores estridentes,
construído con placas de matrícula o cartones de leche.
El caso de Picopan, a mi gusto, es diferente. Porque más allá de la resolución formal -de nuevo, una casita con tejado a dos aguas, cuando nadie le preguntó al gorrión si prefería un chalecito o una casa con porche y mecedora- la gente de Amalgamastudio ha pensado en cerrar un ciclo productivo de la mejor manera posible: dando de comer a los pájaros el pan sobrante de las panaderías Barcelona Reykjavik. Para ello han diseñado un comedero que producen en los mismos establecimientos y que puede colgarse en aquellos lugares donde los pájaros encuentren poco alimento.
El papel que ayudó a salvar el Parque Rural de Teno
4.1.12
Cuando en los años 40 se introdujo en Tenerife el rabo de gato o Pennisetum setaceum como planta ornamental, nadie pensó que pudiera acarrear consecuencias ambientales y económicas tan importantes 50 años después. Pero así es. Lo que seguro tampoco pudieron llegar a intuir fue que esta amenaza pudiera convertirse en un recurso a través del diseño. Y también es así.
Esta gramínea es una de las 25 especies invasoras más nocivas en los ecosistemas protegidos de la Macaronesia (Islas Canarias, Azores, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes). Además, los organismos públicos canarios gastan anualmente más de medio millón de euros en su erradicación en las zonas naturales protegidas. El problema, como pasa siempre -y que en estos ecosistemas cerrados se agrava debido a su fragilidad delante de factores externos- es que desplaza a otras especies autóctonas, algunas protegidas y en peligro de extinción.
Pero ante los problemas, creatividad. Los investigadores de la Universidad de la Laguna que forman parte del programa PROCEDER han encontrado una manera de revalorizar la fibra de rabo de gato produciendo papel y cartón para packaging. Lo que hasta ahora retiraban las brigadas de las zonas naturales, se quemaba. Ahora se le da valor. De momento, las muestras de papel se realizan de manera artesanal, pero se está trabajando en el diseño de una máquina que normalice la producción de papel. Esta máquina se alimentará de energía renovable, el agua utilizada se reaprovechará, así como los residuos secundarios de la producción, como la lignina. Como apunta el director del proyecto, Alfonso Ruiz, “no sería deseable solucionar un problema ambiental creando uno nuevo”.
La idea de hacer papel a partir de una especie invasora sólo es una de las ramas que empiezan a florecer de todo el programa canario PROCEDER, que pretende impulsar el desarrollo local sostenible a través del ecodiseño y de los recursos (conocidos y, como en el caso del Pennisetum, innovadores) de las islas Canarias. Durante los últimos años se han realizado talleres con comunidades locales, diseñadores e investigadores que han sido dinamizados por Alfonso Ruiz, Carlos Jiménez y compañía. De estos talleres de cocreación surgieron ideas larvarias con un gran potencial para potenciar el desarrollo a nivel insular que, tratadas desde las diferentes líneas de investigación de la Universidad de la Laguna, están empezando, afortunadamente, a hacerse realidad.
Purito (y transparente) jabón
9.12.11
Todos deseamos lo mejor: una piel mejor, un aire mejor, una sociedad mejor y un entorno mejor en el que vivir. Así que… jabón (por algún sitio hay que empezar a mejorar). So…soap! es una marca de jabón producida en Hong Kong, con materiales naturales, que se hace a mano y por personas de la comunidad. Actualmente da trabajo, mayoritariamente, a mujeres de bajo nivel educativo del distrito de Tai Po. A través de una marca cuidada, de un grafismo discreto, pero potente y de una filosofía empresarial basada en la transparencia, So…soap! trata de difundir su influencia positiva hacia todos los rincones de la sociedad.
Quizás, lo más interesante es que aquí el negocio está en el jabón. Y en nada más. Ni botellas, ni envoltorios ni nada que no sea puro y sano jabón. Hay dos tipos de botellas, las que tienen dispensador y las que no. El dispensador dura más que la botella y que el jabón, por lo que la idea es que puedas comprar otra botella con jabón, pero sin dispensador. ¿Para qué otro si el que tienes aún funciona? Las botellas, además, son reutilizadas. Una vez se acaba el jabón (y otros productos de otras marcas con las que So…Soap! tiene convenio), puedes dejarlas en los puntos de venta, donde serán recogidas, limpiadas y vueltas a ser rellenadas para su posterior comercialización.
Esto es lo que quería Bella Ip cuando empezó su proyecto empresarial en 2008.Transparencia empresarial, beneficios sociales comunitarios y compromiso medioambiental. Y parece que lo está consiguiendo.
o: Romantics o Terracycle recoge bolis españoles o Tres tostadoras
Serres Urbaines: proyecto de redescubrimiento de la biodiversidad urbana
6.12.11
Durante
el mes de octubre estuve como profesor invitado en la Escuela de Arte y
Diseño ESAD de Reims (Francia), donde organicé un workshop sobre el
redescubrimiento de la naturaleza en las ciudades. Con el lema
"protegemos lo que amamos, amamos lo que conocemos, conocemos lo que
usamos", los alumnos debían de proponer acciones para proteger, conocer y
dar valor a la biodiversidad urbana.
El
equipo formado por Audrey Charré, Clementine Schmidt y Luc Beaussart
quisieron resaltar las plantas que crecen espontáneamente en el
entramado urbano. Serres Urbaines (Invernaderos urbanos) es un proyecto
en el cual, mediante una intervención gráfica tridimensional, se le da
valor a esas plantas que crecen entre adoquines. Los pequeños
invernaderos atraen la atención de la gente y, además, llevan unas
etiquetas en las que remarcan las propiedades de esas plantas, que
acostumbran a tener usos culinarios y medicinales.
La segunda parte del proyecto consistió en utilizar los restos orgánicos (hojas marchitas, ramitas, etc.) que se encuentran en el suelo para diseñar unos cubos de compost con los que nutrir las plantas de nuestro hogar.
En general, los alumnos pasaron la semana muy motivados y todos tuvieron ideas muy interesantes (que iremos relatando en próximos posts). Pero este equipo supo plasmar su propuesta en unos productos muy bien resueltos, dejando claro sus objetivos iniciales. ¡Enhorabuena por el trabajo, chicos!
Lilifood
2.12.11
Podadores de naranja, forenses de frutos del bosque, turistas en un volcán de crispis o leñadores de judías son algunos de los personajes que nos encontramos en Disparity, el fabuloso imaginario fotográfico de Christopher Boffoli.
Con ingredientes naturales, medio kilo de paciencia para ubicar las figuritas entre alimentos, cobertura de buen humor y unas gotas de ácido limón, Boffoli reflexiona sobre la relación de los estadounidenses con la comida. La receta visual está pensada para llamar la atención sobre el empacho de bienes de consumo a los que tenemos acceso y del que somos poco conscientes, así como del efecto que esto provoca sobre el resto del mundo y el medio ambiente.
Sin duda, una jugosa fórmula para hacernos reflexionar sobre temas que se nos hacen bola.
Visto en El Comidista
Bioética y diseño: paredes de piel, alfombras de pelo
29.11.11
Cuentan los relatos bíblicos que Jonás fue castigado por Yahveh por negarse a predicar al pueblo de Nínive. Jonás, intentando huir de la presencia de su Dios, se embarca rumbo a Tarsis, pero una tempestad lo arroja al mar y es tragado por una ballena. El profeta pasa tres días y tres noches dentro del animal hasta que es expelido, de nuevo, a la superficie. ¿Qué encontraría Jonás dentro de la ballena? ¿Qué haría? ¿Cómo se sentiría en un habitáculo orgánico? Cuesta imaginar, pero la verdad es que estamos muy cerca de experimentar esas mismas sensaciones.
Estamos empezando a diseñar con genes y eso significa la creación –en su versión más divina- de nuevos espacios, productos o realidades. Pronto sustituiremos nuestros instrumentos actuales (cartabones, autocads, maderas o aceros) por otro tipo de materiales y herramientas (probetas, pipetas, material genético) que pondremos al servicio de nuestra creatividad. Y, sin ninguna duda, el uso de la ingeniería genética conlleva un cierto riesgo ético que debería ser debatido y valorado.
De hecho, manejar lo natural para nuestro goce y disfrute es tan viejo como lo es la agricultura. Aunque, de un tiempo a esta parte, se ha acelerado la modificación de los recursos naturales debido a la aparición de los avances científicos. Estos recursos están siendo genéticamente seleccionados para mejorar la producción, la conservación o la calidad de productos alimentarios y de salud, fundamentalmente. A nivel medicinal, por ejemplo, los trasplantes de tejidos (cardiovasculares, epidérmicos, osteoarticulares o de córnea) están a la orden del día. En los últimos años, la NASA o la Universidad de Eindhoven están desarrollando tejido muscular de cerdo en el laboratorio que puede llegar a competir en el supermercado con las chuletas de cerdo convencionales para el año 2014. Seguramente en un futuro, como apunta la doctora en ingeniería agrónoma Silvia Burés, “es posible que sustituyamos el cultivo de tomates por el cultivo de células de tomate con la textura especial de la salsa que utilizamos para nuestros platos.”
No hace falta hablar de la controversia generada por los alimentos modificados genéticamente. El profundo debate abierto al respecto es bueno y necesario, porque existen argumentos igualmente válidos tanto para posicionarse a favor como en contra. Al final, de todos modos, no hay blanco ni negro, sino que hay que encontrar, entre todos los agentes implicados, la diferente escala de grises.
Todo llega, y ese jugar al Lego con los genes se viene traduciendo a la arquitectura y el diseño. Antes de esto, de hecho, ya variamos el comportamiento de plantas, animales o ecosistemas para el beneficio humano: presas artificiales que alteran el paisaje y nos dan de beber, vegetación de ribera que actúa como depuradora de nuestras aguas contaminadas o tejados verdes que nos protegen del frío y del calor. De manera más experimental, Joshua Klein enseña a cuervos a buscar monedas perdidas en la calle o Mathieu Lehanneur diseña objetos que interactúan a nivel homeostático con nuestro cuerpo para mejorar nuestro bienestar.
Haciendo un zoom creativo llegamos al goloso juguete del ADN. A nivel urbanístico, encontramos aventuras como las del tándem formado por Tuur Van Balen (diseñador) y James Chappell (biólogo), que han creado una bacteria que modifica el metabolismo de las palomas y las hace defecar jabón, diseñando una máquina viva limpiadora de calles. O los árboles fluorescentes de Alberto T. Estévez, a los que se les ha integrado una secuencia genética de algas con esta propiedad, lo que permite tener árboles en la ciudad que emiten luz. Estévez y su grupo de investigación en Arquitecturas Genéticas hablan de la creación de viviendas como si fueran seres vivos, lo mismo que Jonás y su ballena. Suelos donde crece pelo natural o paredes de piel, capaces de calentar una estancia a través de sus venas.
Camas de tejido pulmonar capaces de respirar, sofás termorreguladores, automóviles óseos autorreparables,… nuestra imaginación no tiene límites y, próximamente, la técnica será capaz de convertir estos sueños en algo real. Pero, ¿estamos preparados? ¿Es moralmente practicable? ¿Podemos permitirnos modificar la naturaleza a nuestro antojo? ¿A nivel medicinal y de alimentación sí, y a otros niveles no? ¿Hay diferencias entre modificar comportamientos o ecologías –como ya veníamos desarrollando- y hacer cambios genéticos en los seres vivos para nuestro beneficio?
Como siempre, son nuevas técnicas y materiales que en función de quién y de cómo se usen, prevalecerán los beneficios sobre las desventajas, o viceversa. La cuerda que separa lo revolucionario de lo funesto es tan fina que corremos el riesgo de caernos. Pensemos antes de actuar. No es juego de niños.
Campeonato Mundial de Objetos Reciclados
22.11.11
A la derecha, con calzón rojo y 72 kilos de peso, el incombustible maestro de los cacharros lumínicos… ¡Xantataxan, el “Brazo radial”!
En la esquina izquierda, con calzón azul y 77 kilos de peso, el incansable reparador de los objetos rotos…¡Parampampablo “Manos Caladoras”!
Ambos bricopúgiles se enfrentan por el Campeonato del Mundo de los Diseños Reciclados en un apasionante combate a 10 asaltos, donde cada round se convierte en un elemento del hábitat. Antiguas sillas, mesas, percheros,… son devueltos a la vida por estos dos contrincantes que se ven las caras encima del ring, donde presentan sus objetos en clave de humor y que luego son subastados.
El primer combate tuvo lugar en Magatzems Valencia y acabó en empate técnico entre los dos luchadores del residuo. El segundo, en el Drap Art Barcelona en 2010 también acabó en empate técnico después de una infatigable contienda. Este año, de nuevo los dos reciclo-gladiadores se verán las caras en el Drap Art Barcelona 2011, donde por fin conseguiremos saber quién será el flamante Campeón Mundial de Diseños Reciclados.
o: Xan o En lo más profundo de nuestros cajones o Makea
Atrapados en la red
11.11.11
Si al pie de esta imagen informara sobre las estrambóticas construcciones que han hecho las arañas en los árboles tras las inundaciones de hace unos meses en el sur de Pakistán, sonaría un tanto frívolo. Pero si explicara todo lo que esta tela de araña conlleva, sus causas y consecuencias, la historia tendría otro sentido.
En efecto, durante septiembre de 2011 la provincia de Sindh se vio afectada por importantes inundaciones que causó la muerte y desaparición de miles de personas y el caos en todo el sur del Pakistán. Uno de los efectos secundarios inesperados fue que millones de arañas subieran a los árboles, escapando de las aguas en ascenso. Debido a la magnitud de la inundación y al hecho de que el agua no bajara durante varios días, muchos árboles se convirtieron literalmente en capullos de tela de araña. Esto provocó que no aparecieran tantos mosquitos como cabría esperar, dado el estancamiento temporal del agua. Muchos de ellos quedaban atrapados en estas gigantes trampas tramadas por las arañas. Menos mosquitos significa reducir el riesgo de la expansión de la malaria y, por lo tanto, algo de esperanza para el pueblo de Sindh que está sobrellevando esta situación tan trágica. Así que los habitantes de este lugar han visto cómo la naturaleza puede convertirse en un gran enemigo, pero también en su mayor aliado.
Risiduos
4.11.11
Amor igual a respeto. Y el amor, con humor, entra mejor. Por eso el respeto por el medio ambiente, en tiempos en los que las palabras "sostenibilidad" o "cambio climático" empiezan a cansar y a perder su sentido, el (sentido del) humor abre una puerta por la que entra aire fresco y hace que sigamos estando al quite de lo necesario que es cambiar de hábitos para no cargarnos el planeta.
El libro Love Earth, de reciente publicación y editado por Viction:ary, nos adjunta un folleto con 100 ecoideas que quizás sean más interesantes que los (ya superados) 100 ecodiseños que nos muestran en sus páginas.
Estas 100 ecoideas forman un cuerpo de propuestas sensibles, creativas y más o menos divertidas que fueron enviadas a la editorial por visionarios de todo el mundo e ilustradas por Funny Fun With Guillaume. Estas propuestas constituyen la determinación al cambio, el inicio de una campaña que nos hace repensar desde nuestros hábitos cotidianos a las políticas ambientales internacionales que se están llevando a cabo. Y todo ello, sin perder el más valioso de los recursos: la sonrisa.
Hablando de risas y residuos, el próximo 11 de noviembre, de 10 a 14 en el Palau Robert de Barcelona, organizamos desde ESDi y con la colaboración de la Agencia de Residuos de Catalunya, el taller Risiduos, la risa y las emociones como estrategia de prevención y comunicación socioambiental. Estais todo/as invitados/as.
Emulating Crusoe: Re-discovering local Nature and taking it as a local resource.
19.10.11
Imagina tu ciudad como un sistema aislado, como si fuera una isla. ¿Sobreviviríamos? ¿Tendríamos suficiente con lo que nos da la tierra? ¿Conocemos los recursos naturales que tenemos al abasto?¿Qué haría Robinson Crusoe?
Esta es la hipótesis en la que nos centraremos en el taller que estoy organizando y que desarrollaré durante la semana que viene en la Escuela de Arte y Diseño de Reims, en Francia.
Las ciudades, como muchos científicos afirman, funcionan como ecosistemas y, por lo tanto, deberían tender hacia el equilibrio y la autosuficiencia. Un árbol no importa las hojas de China y el compost de Sudamérica. Vive con recursos propios, con lo que tiene cerca. Las ciudades pueden darnos (casi) todo lo que necesitamos para vivir bien. Pero nuestra falta de conocimiento acerca de la naturaleza urbana hace que nos estemos perdiendo una capa de información muy importante que puede ayudarnos a mejorar el territorio de manera sostenible (a nivel económico, cultural, social y ambiental). La naturaleza en las ciudades puede convertirse en una buena fuente alimenticia, medicinal e, incluso, de felicidad. Las ciudades pueden convertirse, de este modo, en proveedoras de bienestar (lo que ahora buscamos cuando viajamos a los Pirineos o a las islas Fiji). Para ello, debemos proteger la biodiversidad urbana. Pero solo protegemos lo que amamos, y solo amamos lo que conocemos (y conocemos solo aquello a lo que damos valor).
A través de metodologías de diseño exploraremos el entorno, siendo capaces de detectar y analizar los potenciales recursos territoriales y las necesidades de los ciudadanos, de manera que podamos inventar nuevas maneras de proteger, conocer y utilizar la fauna y la flora urbanas.
A ver qué tal sale...
o: Naranjas amargas o Take a seed o Las mentes del margen no son mentes marginales
La galleta del buen cafetero
15.10.11
Hay que ser ambicioso, intentar atajar los grandes problemas desde su raíz. Sin embargo, ello no significa que debamos olvidarnos de los pequeños detalles. De hecho, es la suma de esas pequeñas mejoras cotidianas la que nos permite ir desgatando lo gordo. La idea, en este caso, es bien simple: sustituir los palillos de plástico para remover el café por un removedor comestible. La eCookie, de Víctor Lopes y Rodrigo Maia, reemplaza la cucharilla y la buena costumbre de algunos bares de regalarte una galleta con tu café.
o: Patatotal o Removiendo el té o Danish butter cookies
Global Warming
7.10.11
Creo fervientemente en aquello de que "vale más una imagen que mil palabras". Por eso me gustan tanto los pósters que dicen tanto con tan poco. Éste es uno de los trabajos del francés Frederic Tacer, que realizó en 2007, mientras era estudiante. Han pasado casi 4 años y no ha cambiado nada.
Terracycle recoge bolis españoles
29.9.11
Si hace dos años os contábamos la magnífica historia de Terracycle, ahora podemos explicaros su experiencia española. Terracycle es una iniciativa que surge en Estados Unidos en 2001 y que se basa en la recogida y reutilización de envases no reciclables. Estos residuos son recogidos en colegios, universidades y empresas a través de los programas de Brigada De Terracycle.
Durante la primavera pasada, Terracycle aterriza en España de la mano de BIC, el fabricante mundial de bolígrafos e inician un programa de recogida de bolis en los lugares donde éstos más se utilizan: colegios, universidades y empresas. Con la vuelta al cole, BIC y TerraCycle invitan a las escuelas a unirse a sus esfuerzos para reciclar más instrumentos de escritura y ayudar a asociaciones como Fundación Exit y Fundación + árboles.
El programa permite que cualquier material de escritura, independientemente de si es de BIC o no, pueda reciclarse en nuevos artículos como estuches, papeleras o regaderas. Por cada instrumento de escritura recolectado se donan 2 puntos TerraCycle (0,02 céntimos de euro) al equipo de recogida. Estos puntos son canjeables por regalos solidarios o donaciones a la asociación u organización benéfica elegida por cada uno de los centros participantes. En el caso de las escuelas, el dinero también se destina a proyectos educativos del propio centro.
Participar es sencillo. Las entidades se registran en la web y una vez se vayan recolectando los bolígrafos usados, los paquetes se envían a un almacén de TerraCycle, donde los bolígrafos serán procesados y convertidos en nuevos productos. Según Gonzalo Barral, director general de BIC Iberia, “a pesar de que los bolis BIC son conocidos en todo el mundo por emplear una cantidad mínima de materia prima sin sacrificar la más alta calidad y también por ser productos duraderos, además de que trece de sus principales productos cuentan con la ecoetiqueta oficial francesa, BIC va más allá y ofrece nuevas soluciones innovadoras en términos de separación de residuos y opciones cuando termina la vida útil de los instrumentos de escritura”.
Las cosas cambian (o deberían)
25.9.11
"You never change things by fighting the existing reality. To
change something, build a new model that makes the existing model
obsolete." Buckminster Fuller
En los años ’60 empezaron a utilizarse con frecuencia las grasas trans, aceites vegetales hidrogenados, que aún podemos encontrar en margarinas, bollería y en la mayoría de productos procesados. De esta manera, los alimentos se mantienen frescos durante más tiempo y tienen una textura más apetitosa. En 2008, California fue el primer estado de los EUA en prohibirlos, y le han ido siguiendo otros estados, países y empresas, por los riesgos para la salud que estas grasas suponen.
En cualquier caso, no podemos dudar de que los avances técnicos y científicos, en el momento de su aplicación, se desarrollan para el beneficio de la humanidad. Pero el mundo cambia, la ciencia avanza y el conocimiento se amplía. Lo que ayer fue bueno, quizás hoy ya no lo es tanto y eso ha ido pasando con tantos y tantos ejemplos. Como dicen los autores del libro Cradle to Cradle, el hipotético brífing de la Revolución Industrial no fue “el diseño de un sistema de producción que emita billones de toneladas de material tóxico a tierra, mar y aire, que requiera miles de complejas regulaciones legales para que el ser humano y los sistemas naturales no se contaminen con demasiada rapidez, que produzca materiales peligrosos que necesiten vigilancia especial durante las siguientes generaciones y que erosione la diversidad cultural y biológica del planeta”. Aunque no lo pensaran de inicio, aunque no se haya provocado adrede, estos son algunos de los efectos secundarios consecuencia de nuestro modelo vigente de desarrollo económico.
En el siglo pasado funcionaron unas cosas que en éste ya no nos sirven porque ahora debemos tener en cuenta factores que antaño desconocíamos. La humanidad no nació enseñada. Ensayo-error. No pasa nada: si invento el fuego y me quemo, mejoro el sistema para que no me vuelva a pasar. Si lo que hice ya no funciona, diseño algo mejor que lo sustituya. El problema es que no es tan fácil cambiar, progresar. Se crearon muchos intereses detrás del DDT, de las grasas hidrogenadas, del motor de combustión o de la economía basada en el capital. Nadie quiere cambiar las soluciones que idearon para las necesidades de ayer, que no son las mismas que las existen hoy. Nadie quiere perder lo que tiene. Lo que no nos damos cuenta es que si no cambiamos, si no nos adaptamos, si algunos no sueltan prenda, todos lo vamos a perder todo.
En 1946, la publicidad aparecida en las revistas americanas era
contundente: el uso del DDT era benefactor para toda la humanidad. Así
lo avalaban numerosos estudios científicos y las empresas productoras,
que aseguraban la bondad de los alimentos tratados, más grandes y con
más zumo. En la reciente estrenada película The tree of life,
aparece una escena de la época en la que un camión pulveriza con este
insecticida -en teoría, inocuo- el enjardinado de las calles. Los niños,
ingenuos, corren detrás del camión, celebrando su particular fiesta de
la espuma bajo la nube de gas y cloro. Veinticinco años más tarde, la
Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) prohibirá el
uso del DDT por considerarlo cancerígeno potencial para el hombre y un
peligro para el medio ambiente.
En los años ’60 empezaron a utilizarse con frecuencia las grasas trans, aceites vegetales hidrogenados, que aún podemos encontrar en margarinas, bollería y en la mayoría de productos procesados. De esta manera, los alimentos se mantienen frescos durante más tiempo y tienen una textura más apetitosa. En 2008, California fue el primer estado de los EUA en prohibirlos, y le han ido siguiendo otros estados, países y empresas, por los riesgos para la salud que estas grasas suponen.
En cualquier caso, no podemos dudar de que los avances técnicos y científicos, en el momento de su aplicación, se desarrollan para el beneficio de la humanidad. Pero el mundo cambia, la ciencia avanza y el conocimiento se amplía. Lo que ayer fue bueno, quizás hoy ya no lo es tanto y eso ha ido pasando con tantos y tantos ejemplos. Como dicen los autores del libro Cradle to Cradle, el hipotético brífing de la Revolución Industrial no fue “el diseño de un sistema de producción que emita billones de toneladas de material tóxico a tierra, mar y aire, que requiera miles de complejas regulaciones legales para que el ser humano y los sistemas naturales no se contaminen con demasiada rapidez, que produzca materiales peligrosos que necesiten vigilancia especial durante las siguientes generaciones y que erosione la diversidad cultural y biológica del planeta”. Aunque no lo pensaran de inicio, aunque no se haya provocado adrede, estos son algunos de los efectos secundarios consecuencia de nuestro modelo vigente de desarrollo económico.
En el siglo pasado funcionaron unas cosas que en éste ya no nos sirven porque ahora debemos tener en cuenta factores que antaño desconocíamos. La humanidad no nació enseñada. Ensayo-error. No pasa nada: si invento el fuego y me quemo, mejoro el sistema para que no me vuelva a pasar. Si lo que hice ya no funciona, diseño algo mejor que lo sustituya. El problema es que no es tan fácil cambiar, progresar. Se crearon muchos intereses detrás del DDT, de las grasas hidrogenadas, del motor de combustión o de la economía basada en el capital. Nadie quiere cambiar las soluciones que idearon para las necesidades de ayer, que no son las mismas que las existen hoy. Nadie quiere perder lo que tiene. Lo que no nos damos cuenta es que si no cambiamos, si no nos adaptamos, si algunos no sueltan prenda, todos lo vamos a perder todo.
3 tostadoras
19.9.11
Atención, pregunta: si tu vieja plancha o el secador ya no funcionan, ¿qué haces con ellos? Lo lógico es olvidarte de intentar reparar esos pequeños electrodomésticos, puesto que te puede costar más de lo que vale uno nuevo. Además, resulta prácticamente imposible separar sus piezas para un correcto reciclaje. Lo cierto es que su medida perfecta es ideal para tirarlos directamente al contenedor genérico, y así es donde acaban la mayoría. Recursos valiosos y finitos destinados a acabar en vertederos.
The Agency of Design, o lo que es lo mismo, Rich Gilbert, Adam Paterson y Matthew Laws, salidos de la Royal College of Art en 2009 y con las ideas claras en cuanto al diseño sostenible (para ellos no es una moda, sino una revolución), se estrenaron con un proyecto ambicioso que pretendía resolver el problema de esos pequeños electrodomésticos: Design Out Waste.
Y no encontraron una solución (nunca hay una única solución), sino tres estrategias tres para aprovechar al máximo los recursos de una única tostadora: la realista, la pragmática y la optimista.
En la realista rediseñan una versión que se aprovecha de los sistemas de reciclaje existentes (en el Reino Unido, of course) para recoger estos aparatos al final de su vida útil y desensamblarlos de manera fácil y rápida debido a un sistema de fijación al vacío –patentado- de sus piezas.
La versión pragmática es una tostadora modular para que cuando uno de los módulos no funcione, puedas retornarlo y el servicio técnico pueda repararlo, dándole hasta 9 vidas a esos materiales.
La optimista es una tostadora que nunca pasa de moda. Es el objeto que heredarán tus hijos, te marca el número de tostadas hechas desde el primer momento y, a nivel estético, es una delicia.
Sin duda, cada idea por sí sola ya mejora lo que había, pero unidas hacen la tostadora perfecta, sobretodo, porque pasan de ver un objeto cotidiano a tener en cuenta todo un sistema.
o: Tune'n Radio o Superar la adicción a los objetos o La curva natural
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